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Reserva Municipal de El Chaco: 67000 ha protegidas

Octubre 2017

En esta edición, reproducimos un artículo publicado en Mongabay, portal especializado en temas ambientales....

Por Valeria Sorgato
es.mongabay.com

En los bosques de El Chaco (Napo), en la cordillera oriental de los Andes ecuatorianos, a tres horas de Quito, las nubes se esconden entre las copas de los árboles. Las gotas de rocío caen para formar afluentes, ríos y cascadas que aseguran la conservación de más de 710 especies de aves y 361 de plantas. En la parte alta de la cuenca del río Coca, el bosque nublado y la llanura amazónica son el hogar del oso de anteojos, venado de cola blanca y tapir, así como de 10 especies de primates, 51 de roedores y 83 de murciélagos.

Afiche

La Cascada Mágica • La conservación de las fuentes de agua es uno de los principales objetivos de la nueva reserva. Foto: Ángel Jaramillo (NCI).

El agua que provee este ecosistema también es vital para las más de 9 000 personas que viven en El Chaco, y esto lo sabe muy bien la autoridad local; por eso, el 25 de julio de 2017 se estableció la Reserva Municipal de El Chaco, de más de 67 000 ha (cerca del 20 % del territorio cantonal). “Con la aprobación de la Ordenanza del Área de Protección de Desarrollo Sostenible Municipal, todas las fuentes de agua entrarían en procesos de conservación para cuidar la calidad y cantidad de agua que brindamos a los consumidores”, dijo a Mongabay Latam Manuel Tipanluisa, concejal de El Chaco.
Dentro de dicha área hay 268 ha de interés hídrico. El agua para consumo humano se capta de tres afluentes principales: el río Rumipamba, la quebrada Ruales y la vertiente Senovia. “Al momento, estamos captando 58 l/s. Lo que más nos sobra es agua, pero no es agua de calidad”, sostuvo Tipanluisa. Uno de los ejemplos que dio el concejal sobre el problema de la calidad del agua es el que presenta la parroquia Linares. Tipanluisa explicó que un análisis reciente dio como resultado una alta presencia de coliformes. Esto se debe a que el área de captación de agua está rodeada de potreros y pastizales. Una de las soluciones sería proveer a los ganaderos de alambres de púa, postes y bebederos, para de esta manera proteger el área de captación y evitar que las vacas se aproximen a la zona.
“El agua que proviene de bosques y páramos debe ser valorada. Hay que evaluar el consumo de agua y retribuir a la conservación de esa agua en sus fuentes naturales. Por ello, es necesario establecer esas fuentes hidrográficas como áreas protegidas municipales”, dijo David Zapata, coordinador técnico de la Mancomunidad Turística La Ruta del Agua, un proyecto turístico de conservación que agrupa a siete municipios —incluido El Chaco—, desde los 3 550 msnm en los páramos del Antisana, hasta los 200 msnm en el hábitat del delfín rosado, en la Amazonía.

¿Cómo asegurar la conservación?
Además de establecer áreas protegidas en las cuencas de los ríos, la Reserva se zonificará en diferentes categorías de conservación. Según Ángel Jaramillo, coordinador de Naturaleza y Cultura Internacional (NCI) para la Mancomunidad La Ruta del Agua, la clasificación de Área de Protección de Desarrollo Sostenible Municipal permite crear distintos espacios en la Reserva. Unas zonas se destinarán al desarrollo de actividades como el turismo, la ganadería sostenible o la investigación científica, mientras que otras se convertirán en bosques intangibles, ya sea por su importancia hídrica o ambiental como turística, y las zonas que han sido previamente deforestadas entrarán en una fase de recuperación y restauración.

Un punto importante de la Ordenanza que establece la Reserva Municipal de El Chaco es el financiamiento. Se habla de la tasa ambiental, una forma de recaudación de dinero que permitirá generar recursos económicos para destinarlos a la protección, conservación y/o recuperación de los recursos naturales. La tasa ambiental es un impuesto que el Municipio suma en cada uno de los recibos de agua de los usuarios y el porcentaje depende de la cantidad de agua utilizada.

También se habla de la creación de convenios y modelos de gestión para asegurar la conservación a largo plazo de la cobertura forestal y las fuentes de agua, además de entregar incentivos a quienes viven en la Reserva, para que mejoren o recuperen los suelos degradados.

Nuevos corredores ecológicos
La Reserva Municipal de El Chaco tiene dos áreas: una de bosque nublado (a unos 2 500 msnm) y otra de bosque de llanura amazónica (a 1 500 msnm). Los dos bloques conectan al Parque Cayambe - Coca con la Reserva Sumaco. Actúan como corredores ecológicos que permiten el paso de los animales de una reserva a otra. “Al conservar el agua y el bosque, estamos promoviendo la conectividad y el flujo genético entre especies de diferentes áreas protegidas”, aseveró Zapata.

Los animales de las reservas y parques nacionales están aislados en pequeños parches de bosque rodeados de infra-estructuras que, en algunos casos, cruzan el límite de las áreas protegidas. “Uno de los principales problemas que tenemos en El Chaco es que en gran parte del Parque Nacional hay fincas en las que ha cambiado el uso del suelo a pastos para el ganado. Se habla de más de 30 000 ha que estarían intervenidas en el Parque Cayambe - Coca”, contó Jaramillo basándose en imágenes satelitales.

El aislamiento de individuos de la misma especie produce endogamia, que es la reproducción entre individuos de ascendencia común, lo cual debilita genéticamente a las especies y las lleva, muchas veces, al límite de la extinción. En ese sentido, la posibilidad de contraer enfermedades o la aparición de genes defectuosos aumenta. En los corredores biológicos, como la Reserva Municipal de El Chaco, se facilita la movilización de las especies entre reservas y la reproducción entre individuos de linajes diferentes.

Más allá de fincas y pastizales, en lo más profundo de la Reserva, aún hay áreas recónditas a las que el Ser Humano aún no ha llegado, explicó Zapata. “En investigación, es impresionante lo que se podría descubrir y lo que se podría valorar como recurso natural”, añadió.

En El Chaco hay tres ecosistemas que dan origen a una gran biodiversidad. En la parte alta del río Coca vive el 44 % de las especies de aves de Ecuador, según Ecociencia. Además, 361 especies de plantas son el refugio de 200 especies de mamíferos, de los cuales 37 están en alguna categoría de amenaza y en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

La Ruta del Agua
Hace un año, los representantes de siete municipios (Quijos y El Chaco -Napo-, y Gonzalo Pizarro, Cascales, Lago Agrio, Cuyabeno y Putumayo -Sucumbíos-) acordaron formar la Mancomunidad Turística La Ruta del Agua. Desde las nieves del volcán Antisana hasta las lagunas del Cuyabeno, en la Amazonía, la Ruta se caracteriza por su gran biodiversidad y paisajes que dejan sin aliento. Entre estos se encuentra el río Quijos, la majestuosa cascada de San Rafael (150 m de altura), la cascada Mágica y las pizarras del río Aguarico.

Zapata cuenta que en décadas pasadas los cantones de la Amazonía norte de Ecuador (Quijos, El Chaco, Cascales, Lago Agrio, Cuyabeno y Putumayo) aportaban significativamente al desarrollo nacional con varios proyectos (explotación de combustibles fósiles, hidroeléctricas y líneas de transmisión). “Si bien estos proyectos han sido muy importantes a escala nacional, a nivel local han limitado el desarrollo”, agregó.

Según un reporte del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) de Ecuador publicado en el 2016, que centra su estudio entre el 2006 y el 2014, la pobreza en la Amazonía ecuatoriana es casi dos veces mayor que la de la Sierra y la Costa. “Cuando analizamos esto, nos damos cuenta de que es eminentemente necesario implementar en los cantones de la Amazonía norte un modelo de desarrollo sostenible mediante el cual la gente utilice los recursos que tienen a mano”, dijo Zapata. El objetivo principal de la Mancomunidad es desarrollar el turismo sostenible y promover en la población la conservación de los recursos. “En aprovechamiento de los recursos se ha hecho muy poco. Tenemos atractivos impresionantes, pero no han trascendido mucho por falta de inversión en temas de servicios básicos, promoción, capacidad local y apropiación de la población”, explicó Zapata.

En los municipios de la Mancomunidad se están delimitando reservas municipales con el apoyo de NCI. Quijos fue el primero y El Chaco el segundo en establecer un área de conservación.

Se llama La Ruta del Agua porque es una zona con muchas fuentes hídricas. En la Mancomunidad hay cuatro subcuencas grandes que aportan agua a la gran cuenca del río Amazonas: la del río Coca, Aguarico, San Miguel y Putumayo. La protección de las fuentes hídricas y, por tanto, de los bosques y su biodiversidad es la motivación principal que reunió a los siete municipios para buscar un camino alternativo hacia el desarrollo. Y fue por esta misma razón que El Chaco destinó más de 60 000 ha a la conservación y desarrollo de acciones sostenibles.

https://es.mongabay.com/2017/08/ecuador-nueva-reserva-municipal-chaco-protegera-mas-67-000-hectareas-bosque/

 



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